NUESTRO MÁS SINCERO Y EMOCIONADO RECUERDO
PARA
JUAN MUÑOZ LARA, UNA DE LAS 192 PERSONAS
QUE FUERON ASESINADAS EL 11-M EN MADRID
Y PARA TODOS LOS AFECTADOS DE UNA U OTRA FORMA
POR LA TERRIBLE LACRA DEL TERRORISMO

TODOS CONTRA EL TERRORISMO,
TODOS A FAVOR DE LA PAZ Y DE LA CONCORDIA,
TODOS CONTRA EL FANATISMO Y LA SINRAZÓN,
TODO SEA POR EL AMOR ENTRE LOS SERES HUMANOS


Juan Muñoz Lara, de 32 años de edad, falleció el 11 de marzo de 2004 en los atentados terroristas en Madrid. Fue una de las 192 personas que perdieron la vida en las brutales acciones terroristas llevadas a cabo en la capital de España en aquella trágica mañana de marzo.

Juan era, y sigue siendo, amigo mío desde la infancia. Éramos unos niños cuando nos conocimos. Nos pasábamos las tardes jugando al balón en el parque, comprando chucherías en el kiosco de "la vieja" (así llamábamos cruelmente a la señora que lo regentaba) y, cuando ya fuimos adolescentes, piropeábamos a las chicas guapas del barrio que se cruzaban en nuestro camino. Junto a su hermano Lorenzo, su primo Mariano, mi hermano Fernando y otros amigos de la pandilla como Luis, Gorka, Nino, Jorge, Nacho, Manolo y otros amantes del fútbol, nos pasábamos las horas dándole patadas al balón. 
Fueron muchos años los que pasamos juntos, disfrutando de nuestra amistad. Juan nació el mismo día y el mismo año que mi hermana Pilar. Era una gran persona. Perdí el contacto con él cuando me marché a vivir a tierras manchegas en 1991. Yo estuve fuera de Madrid cinco años. Cuando regresé ya se había casado y era un hombre feliz y lleno de ganas de vivir. 
Tengo muchos y gratísimos recuerdos de Juan y de los años vividos junto a él. Es de esas personas que dejan huella para siempre, y aún me cuesta creer que Juan muriese asesinado en la mañana del 11-M. No termino de creérmelo a pesar de haber pasado el tiempo. Me parece, aún hoy, irreal.

De cualquier forma, resulta horrible pensar que ciertos desalmados, sean quienes sean, se crean con derecho a quitarle la vida a las personas. ¿Quiénes son ellos para cortarle la vida a alguien? Algún día tendrán que rendir cuentas ante el Dios que todo lo ve y que ya le dijo a Moisés en el Sinaí: "No matarás". No voy a entrar ahora en si los autores de los atentados fueron éstos o aquellos. Lo cierto es que quienes fueran son un grupo de asesinos, muy lejos de conocer al Dios verdadero, ese Dios-Padre, ese Dios-Amor que repudia la violencia y el asesinato.
Juan, nuestro Juan de toda la vida, se nos marchó, o, más bien, nos lo arrebataron de nuestras vidas.
Sé con seguridad que Juan ahora está en paz en ese Más Allá del que tanto tiempo llevamos hablando en la radio. Juan era una excelente persona, y por eso, estoy seguro de ello, Dios le habrá colmado de felicidad en el "otro lado".
No voy a entrar, por respeto a sus familiares y a su intimidad, en cómo sucedieron los hechos aquella mañana. Sí diré que Juan se marchó sin sufrir. Su muerte fue instantánea.

A continuación transcribo la Carta que le escribí a Juan en la mañana del 14 de marzo en una cafetería madrileña mientras intentaba disfrutar de un café. Ese mismo día, día de Elecciones Generales en nuestro país, por la noche y en nuestro programa de radio, emitimos la Carta que ustedes también pueden escuchar en nuestra página web.

Amigo Juan: nunca te olvidaré. No te olvides de los que nos quedamos aquí. Siempre te recordaré con alegría. Gracias por haber sido mi amigo. Vela, por favor, por nosotros desde donde tú estás ahora.



CARTA DE SANTIAGO VÁZQUEZ A JUAN MUÑOZ LARA
(14 de marzo de 2004 - domingo)


Querido Juan:

¿Por qué cogiste ese tren? ¿Por qué no te quedaste dormido? Aún no me creo que te hayas ido. Todavía fantaseo creyendo que, uno de estos días, te volveré a ver por el barrio que nos vio crecer. Tu semblante, siempre amable y sonriente, permanece vivo en mi memoria. Fue siempre un placer disfrutar de tu presencia, el placer que sólo te aporta una amistad sincera.
El jueves, apenas salido el Sol, un grupo de asesinos te robaron, a ti y a 190 personas más, la vida, las ilusiones. Soñabas con volver a ser feliz, pero los fanáticos, la sinrazón se interpusieron en tus sueños. ¿Lo sabía Dios?... Supongo que sí.
Ahora, ya abandonado el cuerpo, te habrás encontrado con tu madre, Josefa, fallecida hace ocho años. Pero aquí se queda tu padre, tus hermanos, tus seres queridos y tus amigos. Será difícil, creo que imposible, poder olvidarte. Dejaste huella en nosotros, querido Juan, esa huella que dejan en uno todas las personas buenas que se cruzan en nuestro camino.
Siempre te recordaremos, Juan, como uno de nuestros mejores amigos, recuerdos de un pasado que nunca volverá, pero que permanecerá siempre presente en nuestros corazones.
Que tengas un buen "viaje" en ese "Más allá" del que tanto hemos hablado, que disfrutes de la felicidad que mereces por haber sido una buena persona, un buen ser humano.
Gracias, amigo, por haberme regalado tu amistad y por habernos hecho pasar tantos y tan buenos momentos a todos tus amigos y familiares.
Que Dios te guíe en esa "dimensión" llamada por nosotros "Más allá".
No nos olvides nunca. Hasta pronto, alma buena...


Tu siempre amigo, Santiago




© Santiago Vázquez