|
"Miedos que nos inculcan desde niños" por Miguel
Ángel Segura
Las
brujas, hechiceros, magos y todo lo relacionado con la magia y los
hechizos sólo afectan a los que se lo creen, nunca pueden dañar o
beneficiar a una persona que no se sugestiona. Sin embargo, nos meten en
la cabeza ideas equivocadas sobre esto. Los
seres diabólicos no existen. Vivimos en un mundo dividido entre el bien y
el mal, pero eso no significa que existan los demonios o, por lo menos,
los demonios con cuernos, ojos grandes y caras demacradas que nos enseñan
desde niños. Los demonios y los ángeles están dentro de nosotros, igual
que el bien y el mal. Nosotros decidimos a quién sacamos fuera. Nos
asustan con posesiones demoníacas, pero está suficientemente documentado
que una posesión no la provoca ningún demonio. Se produce por distintos
motivos que rodean al sujeto, a veces por sugestión u obsesión con estos
temas o por algún problema psicológico. Los
espíritus, según la idea que tienen la mayoría de personas, son las
almas de los muertos que vagan por la tierra, y lo más curioso es que
casi todos piensan que estos espíritus son malignos. En realidad, si el
espíritu existe de verdad, todos tenemos uno dentro y, si al morir,
dejamos nuestro cuerpo y el espíritu perdura, seguiremos siendo igual que
cuando estábamos vivos. Por eso, puede que existan algunos buenos y otros
malos, pero lo que es verdad es que no hay que tenerles miedo, porque si
ellos son espíritus, nosotros somos espíritu y además tenemos un cuerpo
físico. Ellos no pueden hacernos daño, sólo nosotros con una obsesión
o una sugestión podemos provocarnos daños y a veces bastante serios. Poltergesit
y casas encantadas. Estos fenómenos son reales, se caracterizan por
escucharse ruidos, pasos o golpes, también se suelen ver sombras vagar
por determinados lugares de la casa, el desplazamiento de objetos también
es muy común en estos casos, igual que, en alguna ocasión, la
materialización de objetos como piedras que caen del tejado o lluvia de
cristales. Estos
fenómenos son reales y lo más curioso es que no son provocados por ningún
espíritu, fantasma, demonio o bruja. Estos fenómenos son provocados por
una persona que frecuenta ese inmueble, mayoritariamente por un
adolescente que vive allí. (Pero ésta es sólo una hipótesis, la
llamada psicocinética. No se puede descartar la hipótesis trascendental,
es decir, que una causa que se encuentra fuera de nuestra dimensión física
sea quien produzca los fenómenos. NOTA de S. Vázquez) Este
fenómeno se denomina poltergeist. También hay que recordar que pueden
existir fenómenos en casas abandonadas de similares características, los
cuales sí pueden venir provocados desde ese otro lado o quizás sea una
impregnación por algún suceso trágico del pasado. (Hipótesis de
impregnación ambiental). Desde
niños, sentimos miedo a los demonios, a Satanás, a los espíritus y
fantasmas, incluso a la oui-ja y las psicofonías , pero muchísimos niños
en el colegio han hecho y hacen sesiones de oui-ja o graban psicofonías,
y con esas edades uno es de lo más sugestionable y si además añades la
idea que tenemos sobre los espíritus y los demonios es muy probable que
la mayoría de niños, después de realizar esas sesiones, terminen con
problemas psicológicos muy serios, incluso algunos pueden a llegar a
poner en peligro su vida. Un amigo me contó que desde que tenía uso de razón, vivió aterrorizado por los espíritus, los fantasmas y los demonios. Tenía tanto miedo que lo pasaba muy mal por las noches, no podía ver nada por la tele sobre estos temas y cuando sabía que los compañeros de clase iban a realizar una oui-ja, se ponía a temblar y no dormía en una semana.... Bueno, pues este buen amigo mío, ahora realiza psicofonías de forma asidua y le interesa mucho toda la fenomenología paranormal. Gracias a empezar con estas grabaciones y a documentarse de forma seria, ha podido llegar a desprenderse de ese miedo que incluso con más de veinte años de edad le perturbaba. Con esto quiero que entendáis que el miedo lo provoca la falta de información o la información equivocada, y lo único que nos puede dañar en este mundo de fenómenos paranormales es ese miedo que, llegado a un punto extremo, nos sugestiona y crea a nuestro alrededor fenómenos de tipo poltergeist.
|