"El tribunal kármico"

por Miguel Ángel Segura

(11. 12. 2003)


En este pequeño artículo hablo desde mi ignorancia, o eso debo decir, porque se ha llegado a un punto en el que parece que el farsante o divulgador de la mentira sea yo o los que pensamos como yo.
Parece que tengamos (hablo en plural por las personas que se sientan
identificadas conmigo) un cierto interés en desacreditar al sector esotérico, y eso no es cierto. Sólo queremos apoyar a ese sector porque no cabe duda que es muy amplio y que hay personas muy honradas y algunas de ellas con problemas serios, los cuales intentan solucionar con teorías, técnicas o "profesionales" de este sector.

Según palabras de personas que son fieles seguidoras del esoterismo, cuando una persona muere le preguntan si quiere pasar por el “Tribunal kármico”. Si la persona accede a ser juzgada por ese tribunal, automáticamente se le limpia el karma, es decir, que se le rebaja el karma acumulado en esta vida.
Ahora vamos a partir desde el punto de vista de una persona que sin creer en nada de esto y particularmente sin saber esto del “Tribunal kármico”, crea en su vida un 50% de karma (asignaremos un porcentaje simbólico al karma para entendernos mejor), y otra persona creyente y seguidora del esoterismo crea otro 50%. Para mí, de entrada, aunque las dos crearon el mismo karma, la que conocía "la Verdad" tiene un poco más de responsabilidad hacia ese karma debido a que conociendo las consecuencias de sus actos, ha creado el mismo que una persona que lo desconocía. Entonces, esa persona que tiene mas responsabilidad con su karma, solamente por acceder a un “Tribunal kármico”, se le rebajará a un 35%, mientras que esa otra persona que desconoce por completo qué es ese “tribunal” y se niega a ser juzgado, deberá cumplir el 50%.
Esta justicia es "terrestre". Dios es todo amor y todo justicia y jamás
podría ser tan injusto.
Pienso que para darse cuenta de esto no hay que ser catedrático, ingeniero o astronauta, por eso esto avala, aún más, mi teoría de que las personas de buena fe, que son muchas dentro de este mundo, viven cegadas por ciertos individuos.




© Santiago Vázquez