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La
Iglesia Católica sostiene la existencia real de Satanás como dogma de
fe. Asimismo, todas las confesiones cristianas, el Islam, el Judaísmo
y otras doctrinas minoritarias, defienden la absoluta realidad
de la presencia de estos espíritus malignos. La existencia real del Diablo y sus demonios plantea una serie de problemas insalvables desde el punto de vista puramente filosófico e incluso teológico. Por
citar algunas de las objeciones que se pueden y se deben hacer para
desestimar la existencia real de Satanás y sus ángeles caídos, resaltamos, entre otras, que todos los seres creados por Dios
–me refiero ahora a las almas (principio inmaterial que anima y encarna
en la materia)- lo han sido en igualdad de condiciones. Sería
completamente injusto que el Creador hubiera creado a unos seres perfectos
(los ángeles) y a otros repletos de defectos y miserias (los seres
humanos). Creo que el razonamiento anteriormente expuesto es del todo lógico
y que se cae por su propio peso. Dios es Justo y no obraría con equidad
ni con justicia si hubiera creado a unos y a otros en completa
desigualdad. De este razonamiento se desprende que todos los seres o almas
creadas por Dios (encarnadas o no) lo han sido en igualdad, partiendo de
un mismo punto, ya que siendo Dios infinitamente Justo (o la Justicia
Absoluta) no puede cometer un acto a todas luces injusto. Todos hemos sido
creados desde el principio y desde el mismo punto, en el mismo estado de
ignorancia, y lo que actualmente somos (me refiero ahora a la evolución
espiritual que hemos conseguido) lo hemos conquistado a través de las
diversas existencias que cada uno de nosotros hemos tenido, como no podía
ser de otra forma. Recapitulando.
Que no hay ni ángeles (creados así, de un plumazo), ni demonios. Los espíritus
que han llegado al máximo grado de desarrollo y de perfección posibles
son lo que nosotros, los humanos, llamamos ángeles. Pero ese estado angélico
ha sido conquistado por esos seres o almas con mucho esfuerzo, con mucha
dedicación centrada en cultivar las cualidades del alma y, como
resultado, hoy son lo que
son. También se dice que Dios creó a las diferentes jerarquías angélicas para que le sirvan, le alaben y le glorifiquen... Por favor, seamos serios y no fabriquemos a un Dios narcisista y ególatra. ¿Necesita Dios crear a unos seres para que le alaben y glorifiquen continuamente?... Dios es Autosuficiente y no necesita en absoluto de ningún ser para Ser y Existir. Dios es quien es por sí mismo. Dios no necesita de alabanzas ni de glorificaciones. Otra cosa es que a Él le agrade que le alabemos, pero es prioritariamente por el bien que de estas alabanzas que algunos humanos le tributamos se desprende. El alabar, bendecir y glorificar a Dios es una forma de oración para los seres humanos, y resulta muy saludable y beneficiosa para la vida de nuestra alma, pero Dios no necesita de ellas en ningún caso. Dios se sirve de todos para llevar a cabo sus planes, desde el espíritu más perfecto de la creación hasta del ser más mezquino y depravado de todos. El Gran Creador se sirve de todos nosotros y de todo el mundo se puede aprender. Todos somos eslabones de una eterna cadena que es la Creación. Otro
argumento en contra de la existencia real de Satanás es que un espíritu
es indivisible, no puede estar en más de un lugar en un mismo
instante. Éste es un don que únicamente es aplicable a Dios, el Creador.
Es el don de la ubicuidad. Y entre otras muchas objeciones y razonamientos, cabe destacar uno más: ¿es posible que un ser espiritual de la categoría de Satanás, en su estado angélico, (como nos ha enseñado la tradición religiosa) se rebele contra Dios por soberbia?... Creo que este es uno de los puntos por donde más flaquea el dogma de su existencia real. ¿Cómo es posible que emerja la soberbia y el orgullo en un ser tan perfecto y elevado?... Si este hecho, los arrebatos de soberbia y orgullo, no se dan en los santos -que son, tan sólo, seres humanos-, ¿cómo se va a dar en todo un ángel "perfecto" creado así por Dios? La posibilidad de la involución espiritual plantea una pregunta: ¿es posible que un ser (se supone que muy cercano a la Divinidad) sea presa de la soberbia y se levante y rebele contra su Creador, siguiéndole a éste otros muchos ángeles que imitaron su comportamiento? ¿Es posible la involución espiritual? ¿Puede un espíritu degenerar, depravarse hasta ese punto, perder su estado de superior evolución?... Son preguntas que dejo aquí, para la reflexión de todos ustedes, pero que no resisten un mínimo análisis desde el ángulo de las Leyes que rigen la Creación. Todo espíritu siempre va hacia delante, evolucionando, y nunca hacia atrás, involucionando. En la Creación de Dios Todo es evolución constante, aunque, en ciertos casos, parezca lo contrario. De todo mal, Dios saca siempre un bien. Tales son sus Leyes, como no podía ser de otra forma. El ser que ahora se revuelca en la bajeza moral, "mañana" se percatará de sus errores y, por lo tanto, evolucionará. Nada ni nadie se estanca en la Obra del Todopoderoso. Otro asunto es la existencia real de ciertos espíritus o almas que precisamente no tienen muy buenas intenciones y que trabajan en favor de lo que podríamos denominar “la oscuridad” o “las tinieblas”. Pero éstos, tan sólo, son almas que también han ocupado un cuerpo en la materia (en nuestro plano o en otros), aunque no necesariamente. Me consta, de muy buena tinta, que estos “seres oscuros” existen y que actúan para perdición espiritual de los seres humanos. Su fin y objetivo principales son no dejar que nos espiritualicemos, alejarnos de Dios, hacer que nos apeguemos a las cosas materiales para impedir así nuestra evolución espiritual, intentar que caigamos en la depravación, en la degeneración, en los malos sentimientos y pensamientos, incitarnos a llevar a cabo malas obras, etc. Quizás, a alguno de ustedes, mis comentarios le pueden parecer desproporcionados, pero les puedo asegurar que estos “seres oscuros” existen, y también les puedo asegurar que intentan llevar a cabo todo lo anteriormente dicho y aún muchas más cosas que, de ser permitidas por Dios, acabarían incluso con nuestra propia vida. Afortunadamente y en este punto, puedo hablarles a ustedes con conocimiento de causa en lo que respecta a la existencia real y a la actuación de estos "seres oscuros". Es muy importante recordar ahora que nunca debemos caer en la obsesión. No debemos, en ningún caso, obsesionarnos con la presencia de estas entidades. Simplemente hay que ser conscientes de su existencia y de su actuación, pero nunca debemos permitir que subyuguen nuestra mente. Hay personas (yo conozco a más de una) que viven en una constante “demonopatía”, en un constante demonocentrismo, basando su vida espiritual en la presencia de seres diabólicos y malignos. No, ese no es el camino. El camino es estar prevenidos y centrar nuestra vida interior en el Amor hacia todo lo creado. Se ha dicho que “la mejor forma de combatir a nuestros enemigos es conocerlos a fondo”, pero no debemos pasar el día entero pensando en ellos porque si así lo hacemos les estamos dando una importancia, un relieve que no merecen y que además nos perjudica. Por
otra parte, ¿qué decir de las posesiones presuntamente diabólicas? Pues
que el fenómeno de la posesión existe, que es muy poco frecuente pero que se
ha producido en más de una ocasión. Ahora bien, que un ser espiritual de
la oscuridad pueda apoderarse del cuerpo de un ser humano es una realidad,
pero ¿quién posee? ¿El Demonio? ¿Un demonio? ¿Un espíritu
desencarnado? ¿Qué clase de ser espiritual posee al vivo? Centren ustedes sus esperanzas y su amor en Dios, que nunca nos abandona, y olvídense de tantos demonios, exorcismos y posesiones diabólicas porque los verdaderos “demonios” los llevamos cada uno de nosotros dentro de nuestro corazón: en el alma. Son esos “demonios interiores” que a todos nos acompañan a lo largo de nuestra vida, son nuestros defectos, nuestros vicios, nuestras malas inclinaciones... Trabajemos para exorcizar esos demonios y dejemos a un lado a Satanás y sus secuaces que ni siquiera existen. Que Dios les proteja de todo mal. Un afectuoso saludo,Santiago Vázquez
- “Tratado de demonología”. Escrito por Paolo Calliari. La versión original en italiano de “Trattato di demonologia” aparece en Vigodarzere, 1992 - “Angeli e demoni” (Ángeles y demonios), Benito Marconcini, Bolonia, Dehoniane, 1991 - “Breviloquio”, Duns Scoto (Esta obra contiene comentarios diversos sobre demonología, si bien no está dedicada exclusivamente al tema referido) - “El Diablo”, escrito por Corrado Balducci, Santa Fe de Bogotá, San Pablo,1994 - “Mística ciudad de Dios”, de sor María de Jesús Agreda, Madrid, Fareso, 1982 (en esta perla de la espiritualidad cristiana hay referencias al asunto de la demonología que pueden arrojar un poco más de luz acerca del tema) - “Dios y su obra”, de Antonio Royo Marín O. P. - “Príncipe de las tinieblas”, de Jeffrey Burton Rusell, Cornell University Press, Nueva York, 1988 - “Las sectas satánicas”, de Pilar Salarrullana, Temas de Hoy - “El síndrome del maligno”, de Manuel Carballal y Gabriel Carrión - “Disquisitionum Magicarum libri sex”, Martín del Río (considerado como el mejor libro sobre el tema de la posesión y exorcismo por san Alfonso María de Ligorio) -
“El Diablo” (The Devil), de Richard
Woods, Illinois, The
Thomas More Press, 1973 . « Los demonios de Loudum », de A. Huxley, Barcelona, Planeta, 1972 . “True and False Possesion”,
de J. Lhermitte,
Nueva York, Hawthorne Books, 1963 . “Proceso a las posesiones y exorcismos”, de J.B.Cortés y F.M.Gatti, Madrid, Paulinas, 1978 . “La muerte de Satanás”, de H. Kelly, 1969 . “La creencia en el Diablo”, de K. Ellinger, 1976 . “El Diablo es mi amigo”, de G. Franzoni, 1986 . “¿Acción diabólica o enfermedad?”, de José Tonquedec, Madrid, Razón y Fe, 1948 (muy difícil de encontrar)
- “Teología de la perfección cristiana”, de O.P. Royo Marín, Madrid, BAC, 1955 - “Teología dogmática”, de Michael Schmaus, Madrid, Rialp, 1961 - “Posesión”, de Thomas B. Allen, Barcelona, Grijalbo, 1994 (historia real de una posesión en el siglo XX) Obra muy recomendada. - “El Diablo. Sus palabras y sus actos en dos endemoniados Illfurt (Alsacia), según documentos históricos (Turín, 1935)”, del Padre Sutter - “Los Endemoniados”, de Corrado Balducci, Alcoy, Marfil, 1965 - “Evidencia de Satán en el mundo moderno”, de L. Cristiani, Nueva York, Macmillan, 1962 - “Un esorcista racconta”, de Gabriele Amorth - “La posesión diabólica”, de Corrado Balducci, Barcelona, Martínez Roca, 1976
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