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Con
voz grave y sonora, D. Antonio José iniciaba cada noche su emisión para toda
España, dispuesto, en algunas ocasiones, a hacernos pasar un poco de
miedo con sus famosas "narraciones de misterio" e
informarnos acerca de la fenomenología de lo paranormal y de todos
aquellos asuntos que tenían que ver con lo enigmático e inexplicado. Hombre de amplia cultura, gran lector, de voz irrepetible, poseedor de una enorme capacidad de improvisación (hacía, en ocasiones, programas de larga duración sin un folio ante él. Fui testigo en varias ocasiones). De grandes conocimientos y de trato amable y cortés con los oyentes, Alés es, en mi opinión, un profesional de la radio insustituible. No digo expresamente que haya sido el mejor periodista radiofónico dedicado al Misterio -que muy posiblemente lo es-, simplemente digo que es insustituible por muchos años que transcurran.
Él
fue el pionero
del misterio radiofónico en nuestro país
allá por los años 70. Es
de justicia decir que
Alés
fue la Voz de lo misterioso en la España de los 70 y 80 en la radio,
que
fue el
primero en poner en marcha una gran idea: ALERTA OVNI. Antonio José Alés pasó de la SER a Radio España (Cadena Ibérica), donde estuvo hasta 1993. En el verano de 1993 fichó por Onda Cero, donde permaneció hasta 1995. Tras su marcha de Onda Cero, “colgó el micrófono”... Sus razones tendría...
Fue, durante muchos años,
invitado
a numerosos programas de radio y televisión, colaborador de diversas
revistas
donde publicó numerosos trabajos,
escritor, conferenciante y
Director de su propia revista: “El Mago”. Alés decidió retirarse del escenario público. Todavía muchos se preguntan el por qué. Dejó un vacío que, todavía hoy, nadie ha sido capaz de llenar del todo. Muchos somos los que añoramos aquellas mágicas madrugadas en las que D. Antonio José nos hablaba, a través de la radio con esa voz prodigiosa que Dios le otorgó, de los Ummitas, de la vida extraterrestre, de la Sábana Santa, de las sectas, de la vida después de la muerte, de apariciones... y de tantos temas que provocaban un agradable insomnio en miles y miles de españoles. Todavía recuerdo la noche en la que le conocí personalmente. Yo le escuchaba, siendo todavía un chaval, todas las noches. Era mi ídolo radiofónico y convencí a mi padre para que fuéramos a Radio España a hacerle una visita. Mi padre mantenía, como compañeros de profesión, una buena amistad con él que venía desde hacía años. Subí las interminables escaleras de la emisora con cierta timidez, llegamos a la recepción de Radio España y mi padre preguntó por él diciendo que deseaba saludarle. A los pocos minutos, se abrió una puerta y allí estaba el gran Alés, con un cigarrillo entre sus dedos y con una sonrisa amable esbozada en su rostro. Tras un efusivo abrazo con mi padre, me presentó: "Éste es mi hijo, Santiago. Te escucha todas las noches" -le dijo mi padre a Alés. ¡Qué vergüenza sentí! No sabía qué hacer. No podía creer que estuviera junto a mi ídolo radiofónico. Hasta esa noche, su voz era para mí una voz sin rostro. Y lo cierto es que a raíz de conocerle personalmente, mi vocación radiofónica centrada en los Misterios creció todavía más y con más fuerza.
Todavía
hay madrugadas en las que echo de menos la voz de Antonio José Alés. Busco y busco, pero ninguna voz es capaz de
hacerme sentir el Misterio como lo hizo Alés
durante tantos años a través de la radio. Conservo en mis archivos un gran número de programas de Alés y, de vez en cuando, mientras realizo cualquier otra labor, escojo una de esas antiguas grabaciones y me dejo sumergir en el apasionante mundo de los desconocido en la voz del gran Antonio José Alés... un profesional para la Historia.
Quiero
agradecerte, querido Antonio José, una cosa: que gracias a escuchar
tus programas, hiciste que mi vocación radiofónica fuese aún mayor
y que me especializase en todos estos temas,
que son gran parte de mi vida. Gracias a tus programas me empecé a
interesar por el Misterio en el medio radiofónico. Gracias por tan
bonitos y hermosos momentos que me hiciste pasar... aún los recuerdo con
mucha alegría y, por qué no decirlo, con cierta nostalgia. Gracias, querido Alés (como siempre te
llamo cariñosamente
cuando hablo de ti), por haber sido la Voz de lo misterioso en la
radio en nuestro país durante tantos años. Siempre recordaré aquellas noches,
con el transistor de radio bajo las mantas
de mi cama, escuchando tu programa cuando yo era todavía un joven
adolescente.
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