En el período comprendido entre los años 1989 y 1999, trabajamos en diversas emisoras de radio y en distintas etapas.

 

En septiembre de 1989 comencé mi carrera profesional como locutor de radio en una modesta pero inolvidable emisora para universitarios en prácticas: Portoviejo Radio, situada en el barrio residencial de Mirasierra (Madrid).
Transcurrió mi primera temporada radiofónica –imposible de olvidar por muchas razones- y
llegó junio de 1990 y con él las supuestas psicofonías grabadas en el Palacio de Linares de Madrid. Nuestro equipo, formado por Fernando Vázquez, Enrique Muro, Pedro Esteban y un servidor, solicitó permiso al Ayuntamiento de Madrid para pasar una noche entre sus paredes. La experiencia fue inolvidable y los resultados de nuestra investigación resultaron muy positivos.
Durante aquel agitado mes de junio de 1990, realizamos varios programas dedicados a nuestros estudios en el inmueble, actual Casa de América. Aquellos espacios de radio –que pueden escuchar en su integridad en el presente apartado- fueron los primeros que hicimos en la radio hablando de enigmas y misterios. Fue nuestro debut radiofónico en el campo de la parapsicología. En los programas correspondientes a junio de 1990, téngase en cuenta nuestra voz –la propia de unos jóvenes muy jóvenes- y la limitación, por aquel entonces, de nuestros conocimientos en este terreno. Les ofrecemos aquellas emisiones más como documentos sonoros de gran valor sentimental para nosotros que como programas de radio encaminados a ilustrar a los oyentes. Siempre es bonito recordar “los comienzos”, nuestros primeros pasos en esta aventura maravillosa llamada radio.


Santiago Vázquez durante una de sus emisiones en Portoviejo Radio (1990)


Santiago junto a Álvaro Santos y a un jovencísimo, al fondo, Fernando Vázquez (Portoviejo Radio 1990)



Llegó febrero de 1992 y el inicio de un programa, también entrañable para mí, llamado “Hora Mágica”, que se emitió hasta finales de agosto de ese mismo año a través de Radio Hellín (Albacete), cada viernes a partir de las 8 de la tarde.
Tuve la gran suerte de conocer al que actualmente es uno de mis mejores amigos:
Juan Carlos Salamanca, hombre bueno y muy ilustrado. Junto a Juan Carlos y a José Manuel Martínez Verdú hicimos “Hora Mágica”. En el verano de ese año se incorporó al equipo del programa Fernando Vázquez, que ya por entonces apuntaba maneras.


Santiago Vázquez en Radio Hellín (1992)


Juan Carlos Salamanca en Radio Hellín (1992)

 

En junio de 1992, mi padre -Santiago Vázquez- comenzó el programa de las madrugadas de Radio Intercontinental, que se emitía de lunes a viernes de 2 a 4 de la madrugada. Me encargó, entre otras cosas, la dirección-presentación de la sección dedicada a los Misterios. Tuve que compaginar "Hora Mágica" con mi labor profesional en "Dos en la madrugada", así que a finales de junio me trasladé a Madrid junto a la que por entonces era mi novia: Sara. Aunque soy consciente de que siempre hay que respetar la propia intimidad, es de justicia agradecer a aquella chica -una de las personas a la que más he querido en esta vida- todo lo que hizo por mí y por los míos. El destino -o quién sabe qué- quiso que nuestras vidas tomasen un rumbo distinto, separándonos a los cinco años de relación. Ella siempre me quiso, me apoyó y creyó en mi trabajo, por eso quiero, desde estas líneas, darle las gracias desde lo más profundo de mi corazón. Gracias, mi querida Sara, a ti y a los tuyos por todo lo que hicisteis por mí. Nunca lo olvidaré, nunca te olvidaré.


Santiago Vázquez -padre e hijo- durante la emisión de "Dos en la madrugada" (Radio Inter - agosto 1992)


Jesús Valero, Cristina de Lima y Santiago Vázquez (padre e hijo) (Radio Inter - agosto 1992)



Fernando y Santiago Vázquez en el transcurso del programa en Radio Intercontinental (1992)



Y algo que no podía faltar en este espacio...
Santiago besando a la que fue su novia, Sara.
¡Un homenaje al amor! ¡Qué tiempos aquellos!



Y por si me aburría, me surgió la posibilidad de volver a Portoviejo Radio para presentar, durante ese verano, un magazine matinal junto a mi querido compañero Jorge Milán. Menos mal que el programa sólo se emitía los jueves por la mañana... Como locutor del programa y como realizador técnico tuve nuevamente la suerte de contar con mi hermano Fernando Vázquez.


Fernando Vázquez, locutor y realizador técnico de
"Un lugar para ti" (Portoviejo Radio - verano 1992)


Santiago Vázquez durante la emisión del magazine
matinal de Portoviejo Radio (verano 1992)


Santiago en su segunda etapa en Portoviejo Radio (verano de 1992)



En octubre de 1992, Onda Cero quiso contar con nosotros. Comenzamos "Hora Mágica" en su segunda etapa, esta vez en una Cadena de gran categoría pero sólo con cobertura para la Comunidad de Madrid, emitiendo desde Onda Cero en sus estudios de Coslada. El programa, cuyo equipo lo formábamos Fernando Vázquez, Francisco Contreras y un servidor, se emitía diariamente, y tuve que combinarlo con mi trabajo en "Dos en la madrugada" en Radio Intercontinental.
Era la primera vez que dirigía y presentaba un programa diario dedicado a este tipo de temática. Fue una grata experiencia de la que aprendí mucho, pero desafortunadamente tuvimos que abandonar tras algunos meses de emisión, ya que el director de Onda Cero (Coslada) -Sr. Cerón- no cumplió con lo pactado, es decir, que no nos pagó ni una peseta...


Santiago durante la emisión en Onda Cero (Coslada)
de su programa "Hora Mágica" (noviembre de 1992)


Un joven Santiago Vázquez en la redacción
de Onda Cero (Coslada) (noviembre de 1992)



Nos despedimos de Onda Cero con la cabeza bien alta, ya que en pocos meses conseguimos una audiencia considerable que nos escuchaba cada noche y nos fuimos con la satisfacción que proporcionan los “deberes” bien hechos o, por lo menos, eso intentamos con todas nuestras fuerzas.

Y en febrero de 1993 comencé "Mensajes de lo desconocido", una amplia sección dedicada a la parapsicología dentro del magazine nocturno “Los mensajeros de la noche” de Radio Intercontinental. El productor del programa –D. Fernando Macías, magnífica persona y que desafortunadamente partió hacia “la otra orilla” en octubre de 2001- me ofreció hacer esta labor radiofónica. Lo cierto es que acepté gustoso, a sabiendas de que no iba a cobrar absolutamente nada –como siempre-, pero no me importaba. Todo mi afán era la divulgación seria de todos estos asuntos del Misterio a través de la radio. El Sr. Macías me sugirió que podíamos hacer una buena sección dedicada a la parapsicología y la idea me gustó.
El equipo del programa –entre los que recuerdo a
Luisa Hernán y Agustín Romo- me acogió con cariño. Por aquel entonces yo acababa de cumplir 20 años. Era muy joven pero mi ilusión era tal que minimizaba mi, por aquella época, todavía temprana edad.
Seguí curtiéndome ante los micrófonos,
acompañado frecuentemente por mi gran amigo, profesional de radio e investigador Enrique Muro y por Francisco Contreras, quienes participaron en numerosas ocasiones en el programa.


Santiago durante la emisión de su sección
"Mensajes de lo desconocido" (1993)


 Santiago Vázquez entrevistando a Pitita Ridruejo
sobre las apariciones de la Virgen (febrero 1993)



Y llegó agosto de 1995 y con él un programa de radio que me enseñó muchas cosas: "Cuarta dimensión" (que, por cierto, me he enterado hace poco que en la década de los 80 se emitía un programa de radio con semejante título. Quiero que conste que jamás escuché ese espacio y que el título del nuestro fue elegido sin conocimiento previo del otro).
"Cuarta dimensión" se emitía los martes de 10 a 12 de la noche a través, de nuevo, de Radio Hellín (Albacete). "Descubrí" -radiofónicamente hablando- a un gran contertulio, una gran persona, alguien que me ha ayudado mucho y que ha soportado con paciencia franciscana mis "paranoias" y quebraderos de cabeza por unas cosas y otras: Pedro Esteban, con quien posteriormente he compartido micrófono en decenas de programas. También tuve el honor de trabajar y conocer, aún más, a otro de mis grandes amigos: Antonio Catalán, una de las mejores personas que he conocido en mi vida.
Con “Cuarta dimensión” se armó un revuelo tremendo en Hellín y alrededores. Hacía tiempo que no se abordaban en esa localidad, a través de la radio y con una periodicidad semanal, temas que tocaban la “fibra sensible” de los oyentes. Junto a Pedro Esteban y con Antonio Catalán en los mandos técnicos, tratamos temas como la existencia de Dios, la posibilidad de que en Marte hubiera existido en un pasado remoto una civilización inteligente, la vida después de la muerte, la reencarnación,  los contactados con otras dimensiones, la figura de Jesús de Nazaret, los misterios del antiguo Egipto y muchos otros.

Mención aparte merece el programa que dedicamos a los estigmatizados, esas personas que reciben en su cuerpo los estigmas que sufrió Cristo en su Pasión. Aquella noche, invitamos al estudio a un querido amigo y compañero: José Antonio Iniesta, gran escritor e investigador. El tema elegido era la vida de una casi desconocida estigmatizada: la madre María Luisa Zancajo de la Mata, fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad y de la Providencia. Los fenómenos que experimentó la madre María Luisa fueron extraordinarios, no muy lejanos de los vividos por grandes santos de nuestra historia. Dicha religiosa estigmatizada fue un ejemplo de virtud y verdad.
En aquella inolvidable noche de “Cuarta dimensión”, José Antonio Iniesta nos contó su vida con pelos y señales.
Y la respuesta de los oyentes no se hizo esperar: empezaron a sonar los teléfonos de la emisora de una forma ininterrumpida. Eran oyentes que habían conocido a la “monja”, en sus propias palabras, testigos de excepción de su vida y obras.
Otro querido amigo y compañero que nos llamó en directo aquella noche fue
Rafael Campillo, que nos amplió los detalles que los oyentes iban comentando en directo.
Lo cierto es que
circulaba el rumor, desde hacía años, de que en Hellín alguien poseía una grabación en cinta de vídeo donde aparecía la madre María Luisa en pleno éxtasis y sangrando por sus estigmas. Yo había intentado por todos los medios dar con esa cinta, pero mis esfuerzos habían sido en vano. A raíz de aquel programa, que escucharon también las religiosas de la Orden fundada por esta admirable religiosa, Pedro Esteban, Antonio Catalán, José Antonio Iniesta y un servidor pudimos ver esas espeluznantes imágenes. Se trataba de una filmación de principios de los años 50, grabada con “tomavistas” en blanco y negro y que posteriormente se había pasado a VHS. Lo que se observa en esa grabación es para verlo. Por mucho que yo les cuente, me quedaría muy corto en mi descripción, así que les invito a que escuchen nuestro programa de la noche del 3 de octubre de 1995 –en este apartado-, y otro programa –mucho más extenso y completo- que realizamos en Radio Getafe (para escucharlo pueden visitar la opción “Programas de Radio 1999 – 2001). Escuchen ambos programas porque merecen la pena.

Con motivo del alboroto que se organizó en Hellín y localidades limítrofes con nuestro programa dedicado a la madre María Luisa,
se organizó en el Salón de Actos de la Casa de la Cultura de Hellín una charla-coloquio sobre su vida. El Salón se llenó, no cabía un alfiler, incluso hubo personas que no pudieron entrar por no haber espacio, quedándose muchas de ellas de pié en las puertas de acceso. Tuve el honor de participar en el estrado junto a Rafael Campillo como moderador, José Antonio Iniesta, la Madre Superiora de dicha Orden y otra destacada religiosa de la misma. El público asistente participó y fueron apareciendo en directo más testimonios de personas que habían presenciado ciertos fenómenos en torno a la madre María Luisa, en proceso ya de beatificación.
Hacía muchos años que nadie hablaba públicamente de esta –en mi opinión- gran santa. Les contaré una anécdota referente a aquel programa... Días antes de emitirse, el equipo decidió que el tema a tratar en el siguiente espacio sería la existencia o no del Diablo. Se lo comenté a Pedro Esteban y me dejó de piedra al responderme: “¿Al Diablo le vas a dar publicidad?” “Vale” –le dije. “Hablaremos del polo opuesto: de los santos que han experimentado en su cuerpo los estigmas de Jesús. ¿Qué te parece –le interrogué- si hablamos de esa religiosa, la madre María Luisa, que está enterrada aquí, en Hellín, y de su vida y fenómenos? ¿Por qué no invitamos a José Antonio Iniesta para que nos hable del tema? Él sabe muchas cosas...” Dicho y hecho. Así fue. Montamos el guión y llamamos a Iniesta que accedió muy amablemente a nuestra invitación.
Desde aquella noche del 3 de octubre de 1995, algo se puso en marcha, destapamos, casi por casualidad, un cajón que permanecía cerrado a cal y canto. A raíz de nuestro programa se empezaron a organizar charlas-coloquio, conferencias, publicación de libros, etc. Quizás es una de las pocas cosas de las que me sienta sanamente orgulloso: que por nuestra culpa, y en especial de Pedro Esteban, José Antonio Iniesta, Rafael Campillo y los oyentes que nos llamaron en directo, se volvió a hablar de tan digno personaje. Busquen ustedes, los amantes del Misterio, acerca de la madre María Luisa Zancajo de la Mata, aparte de escuchar nuestros programas dedicados a ella. Les recomiendo, ya para terminar, un excelente libro sobre el tema: "Testigos del prodigio", Editorial OBERÓN, GRUPO ANAYA, Madrid, 2001, escrito por José Antonio Iniesta y Jesús Callejo.

No quisiera concluir este apartado dedicado a “Cuarta dimensión” sin agradecer a mis compañeros de Radio Hellín que siempre nos apoyaron y nos regalaron su amistad: José Aurelio, Esperanza, Rosa, José (su director por aquella época y que confió en nuestro proyecto desde el principio). Y pido disculpas si me olvido de algún nombre más, pero han pasado ya más de diez años... Gracias a todos.


Unos jóvenes Antonio Catalán y Santiago Vázquez
tras una mañana de trabajo en la radio
(Hellín (Albacete) - agosto 1995)


La madre María Luisa Zancajo de la Mata, fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad y de la Providencia (Hellín - Albacete)




Pedro Esteban en la planicie de Gizeh, en Egipto, de espaldas a la monumental pirámide de Keops




Dos grandes personas, amigos y compañeros en la radio:
Pedro Esteban y Antonio Catalán




Pedro Esteban en la cabina de un avión como Ingeniero de vuelo en uno de sus múltiples viajes




José Antonio Iniesta, "viejo" amigo, escritor
e investigador con el que pasé momentos magníficos




Rafael Campillo, buen amigo, compañero y
coordinador del S.E.I.P. en Albacete.
Campillo es también presentador de radio y TV



“Cuarta dimensión” se emitió hasta la primera semana de febrero de 1996. Mi retorno definitivo a Madrid provocó la desaparición del programa. Esta vez, mi vuelta a la capital sería definitiva, aunque nunca se sabe dónde puede acabar uno... En la tarde del 15 de febrero de ese año, cogía el TALGO Cartagena-Madrid desde Murcia con destino a la estación de Chamartín. Dejaba en aquellas tierras gran parte de mi corazón. Como un 26 de julio de 1991 lo dejaba todo y me iba a vivir a Hellín, ahora, años después, volvía a abandonarlo todo para regresar a la ciudad que me vio nacer.
Mi nueva vida en Madrid fue dura en los primeros meses. Echaba de menos muchas cosas y a muchas buenas personas, en especial a una... ella sabe quién es.
Transcurrió lo que quedaba de invierno y la primavera, y llegó el verano, y con él
un nuevo programa en la radio que marcaría un antes y un después en mi trayectoria profesional: “Dimensión desconocida”. A finales de julio de 1996, la Dirección de Radio Intercontinental me encargó, a través de Remedios Peñafiel –productora del espacio- , la dirección-presentación del programa que se emitiría de lunes a viernes de 1 a 2:25 de la madrugada.
El 1 de agosto comenzábamos nuestro trabajo al frente de “Dimensión desconocida”. Junto a mi hermano Fernando Vázquez como coordinador y asesor musical, además de intervenir como locutor en múltiples ocasiones, iniciábamos una de nuestras más inolvidables etapas en este querido medio de comunicación.
Aquella madrugada del 1 de agosto de 1996 sentí, por primera vez, el gran peso de una gran responsabilidad. Radio Intercontinental –una de las seis emisoras de Onda Media (AM) en España y con cobertura para gran parte de nuestro país, así como para múltiples puntos del extranjero- había puesto en mis manos la dirección-presentación del magazine de madrugada. Con tan sólo 23 años tenía que estar a la altura de las circunstancias y cumplir con brillantez el trabajo que se me había encomendado. Todo, gracias a Dios, salió bien. Cumplimos con nuestra labor radiofónica hasta la última madrugada de septiembre de 1997. Los intereses económicos y profesionales de unos y de otros -cuyos nombres omitiré porque es de cristianos el saber perdonar- provocaron que, después de más de un año de trabajo diario frente a los micrófonos, nos viéramos en casa de la noche a la mañana sin previo aviso. Los meses posteriores fueron para mí especialmente difíciles, pero me llevé conmigo el cariño y el afecto de miles de oyentes que nos escuchaban cada madrugada y que así nos lo expresaron a través de multitud de llamadas telefónicas a la emisora y mediante sus cartas. Gracias a todos desde aquí de todo corazón. 
A lo largo de esos catorce meses de “Dimensión desconocida” entablé una gran amistad –y algo mucho más especial- con
Angela Oro, una guapa e inteligente psicóloga italiana que se había especializado en astrología y que nos visitaba en el programa dos veces por semana con una sección de gran éxito. Gracias, Angela, por todos los momentos compartidos y por la ayuda y comprensión que me ofreciste.
También merece una mención especial nuestro querido técnico de sonido, nuestro realizador técnico:
Eduardo Pinar, gran profesional y fiel amigo que supo y quiso estar siempre al pié del cañón. Gracias, tío Pi, por tu amistad incondicional. 
Y cómo olvidarnos de nuestros compañeros de recepción:
Pedro José González y Pedro Luis Jiménez, dos grandes amigos con los que compartimos tantas madrugadas...
Y no puedo olvidarme de alguien que tuvo la gran valentía y la solidaridad para con un servidor cuando la productora del espacio decidió prescindir de nuestros servicios por intereses económicos:
Teresa Martín, que, al igual que Angela Oro, decidió no volver al programa cuando mi hermano Fernando y yo dejamos de hacer “Dimensión desconocida”. Gracias a las dos de todo corazón, Angela y Teresa. Son gestos humanos que nunca se olvidan.
Alguien que fue fiel hasta el final del programa y que participó en numerosas ocasiones en el mismo fue
Enrique Muro, con quien ya había tenido la ocasión y el honor de trabajar mucho, tal y como ya he comentado anteriormente. Enrique más que un gran amigo es para mí como un hermano, alguien que siempre ha estado ahí, dispuesto a cualquier cosa con tal de prestarme su ayuda, es una de esas pocas personas que dejan una huella imposible de borrar en la vida de uno, fiel amigo, además de ser un magnífico profesional de la radio, escritor y un gran estudioso de todos estos asuntos relacionados con el Misterio. Gracias, mi querido Enrique, por todo lo que me has aportado desde que te conocí en 1989. Dios quiera que nos queden aún muchas cosas que compartir. Gracias por tu amistad.
Y no quiero olvidarme de otros nombres importantes en mi historia personal correspondiente a aquella época de “Dimensión desconocida”. Es imposible citar a todos, pero
recuerdo especialmente a compañeros y amigos como Antonio Fuster, Emilio Hernández, Antonio Heredero, Pepe Cámara, José Espinosa y Fausto, Manolo Monfort, Vicente Torres, la doctora Isabel González de Zulueta, los doctores Márquez, Blanco y Mengual, José Luis Laloumet, Sara de Bedoya, la doctora Ana María Barranco y su esposo, Carlos, Antonio Vázquez... Repito que es imposible citar a todas aquellas personas que participaron, de una forma o de otra, en el programa, por eso pido perdón a aquellos de los que me olvide.
“Dimensión desconocida” era un magazine nocturno en el que cabía de todo, pero en el que hacíamos especial hincapié en dos asuntos principales: la salud y los enigmas y misterios del ser humano. Conseguimos, y lo decimos con una saludable satisfacción, una numerosa y fiel audiencia que nos seguía cada madrugada. Fue, como siempre hemos procurado, un trabajo bien hecho y, por eso, en octubre de 1997 nos marchamos con la conciencia muy tranquila.

No voy a ocultar que los meses posteriores a nuestra despedida del programa fueron especialmente duros. Hubo una persona que, durante aquellos meses, me ayudó a superar mis malos momentos: Nandy Consini, una amiga del alma con la que mantuve largas y apasionantes conversaciones sobre “nuestros temas”. Aunque actualmente he perdido el contacto con ella, jamás me olvidaré de su apoyo durante aquellos meses tan difíciles. Gracias, querida Nandy, por haber estado junto a mí en aquella época de imborrable recuerdo. Siempre te recordaré con gran afecto y cariño.
En enero de 1998 abandoné la capital y me trasladé a vivir a la sierra. Fue entonces cuando comencé a escribir, en el transcurso de interminables y solitarias tardes de invierno, mi libro dedicado a la Sábana Santa de Turín.
Se sumó a mi “aventura” particular
Juan Carlos Salamanca, quien me aguantó durante varios meses de convivencia y quien siempre me brindó su comprensión y amistad. Juan, gracias por todo lo que me brindaste durante aquellos meses. Que Dios te bendiga.



Y llegó el verano de 1998. Empecé a trabajar en Radiocadena Libertad. Su Director –Luis Sanjurjo- me encargó la dirección-presentación de dos programas: “¡Viva el domingo!”, el magazine de las tardes de los domingos que se emitiría a partir de las 6 de la tarde y hasta las 10 de la noche, y “Las mañanas del domingo”, espacio matinal de 12 a 1 de la tarde.
“¡Viva el domingo!” era un programa muy variado con todo tipo de contenidos. Le di especial importancia, como ha sido habitual en mí, a los enigmas y misterios del ser humano, dedicando buena parte del espacio a estos asuntos. Las más sobresalientes emisiones las pueden escuchar en este apartado en las fechas correspondientes. En este tiempo de radio colaboraron conmigo Vicente Torres, Teresa Martín, Juan Carlos Salamanca, Enrique Muro y Fernando Vázquez. Y tuve la suerte de conocer a una gran persona y excelente profesional, además de ser una mujer muy atractiva: Alicia Luengo. Gracias, querida Alicia, por el tiempo compartido.
“Las mañanas del domingo” era un programa desenfadado, con muchos toques de humor y no exento de actualidad. Lo hacíamos Enrique Muro y quien esto escribe. La verdad es que nos lo pasamos muy bien haciendo “Las mañanas...”



Y en agosto de 1998, Enrique Muro y un servidor iniciamos un nuevo programa en la sintonía de Radio Intercontinental. El espacio, llamado “A solas contigo”, se emitiría en las madrugadas del sábado al domingo, desde las 2:30 hasta las 7 de la mañana. Eran cuatro horas y media dedicadas al mundo de la parapsicología, los fenómenos inexplicados, ya saben, esos temas que tratamos en la radio desde hace años.
La productora del programa en su primera etapa fue
Teresa Martín, a quien agradezco profundamente la confianza que depositó en nosotros desde el principio. En el mes de septiembre asumí también las tareas de productor.
También formó parte de nuestro equipo
Alicia Luengo, quien coordinaba el espacio, además de la locución en momentos puntuales, que continuó conmigo, codo a codo, hasta la última emisión del programa.
Los más destacados programas de “A solas contigo” pueden escucharlos en esta sección.  Desafortunadamente no disponemos del archivo fotográfico de aquellos meses.




En este apartado (Programas de Radio 1989 – 1999) les he expuesto de forma resumida las diferentes etapas radiofónicas que transcurrieron en mi vida profesional durante aquellos primeros diez años dedicados al Misterio en la radio, ilustrando mi narración con las fotografías más representativas correspondientes a cada una de ellas.
Accediendo a nuestro “Menú” podrán escuchar los programas de radio más sobresalientes que realizamos durante aquellos diez años. Disponemos de abundante archivo sonoro, pero solo podemos poner a su disposición, por razones de espacio y como es lógico, nuestros mejores y más significativos espacios radiofónicos.
Quiero agradecer sinceramente a todos los que fueron mis compañeros y jefes durante esos años, a todos mis colaboradores, invitados y, sobre todo, a todos mis oyentes, ya que, como siempre hemos dicho, son ellos los que hacen posible la radio. Gracias a todos.
Un afectuoso saludo,
                        
                     
Santiago Vázquez




© Santiago Vázquez