Fernando Vázquez y Santiago Vázquez en el estudio 1 de Radio Getafe 
durante la segunda etapa de "Más allá de la realidad" (verano de 2003)


En
junio de 2003 y tras haber trabajado en Somosradio desde septiembre de 2001 y en Canal 7 Televisión desde enero de 2002, mi hermano Fernando y quien esto escribe nos embarcamos en una nueva etapa radiofónica: la segunda de “Más allá de la realidad”. En esta ocasión y a diferencia de la anterior que duró prácticamente dos años sin interrupción y de lunes a viernes, el programa se emitiría en las noches de los sábados y domingos. Durante los primeros meses, nuestro horario de emisión fue de 2 a 4 de la madrugada. En noviembre de 2003, la Dirección de Radio Getafe nos asignó una franja horaria mucho más interesante: de 12 a 3 de la madrugada, tres horas de radio dedicadas a los enigmas y misterios que nos rodean.
Es obligatorio agradecer, y lo hacemos sinceramente, a todas aquellas personas que creyeron en nuestra segunda etapa del espacio en Radio Getafe. Mi mayor agradecimiento a
D. Marcial Zazo, Director de Radio Getafe que, a pesar de nuestros más y nuestros menos en su despacho (siempre reuniones cordiales y en las que se resolvían los asuntos a tratar de manera satisfactoria), siempre apostó por nosotros, nos brindó su apoyo y nos facilitó mucho nuestro trabajo.
No puedo olvidarme de dos mujeres que jugaron un papel destacado –eso sí, siempre en la “sombra”- para que “Más allá de la realidad” despegase y se mantuviera en antena:
Eva y Amanda.
Eva nos alentó para que nos hiciéramos cargo del programa, empezásemos y perseverásemos en la ardua tarea de buscar publicidad en unos meses tan duros –comercialmente hablando-, llegando, en algunos casos, a ejercer las tareas de productora del mismo.
Gracias, querida Eva, porque estuviste ahí, junto a nosotros, animándonos, creyendo en nuestro trabajo y en nuestra capacidad como profesionales, amén de todas tus valiosas virtudes como ser humano. Nunca te olvidaremos.
Junto a Eva, Fernando Vázquez y yo estuvimos trabajando sin publicidad alguna. Pudo más la vocación radiofónica que los intereses económicos, y es que, a pesar de llevar ya años en esta "bendita" profesión, todavía creemos en una utopía: trabajar, en ocasiones, por amor al arte. Durante aquel período lo hicimos y además con mucho gusto, aunque, todo hay que decirlo si queremos ser sinceros, echábamos de menos algunos euros para pagar la gasolina del coche...

Amanda se incorporó al equipo algunos meses después. También ella –persona muy querida por mí- tuvo que soportar eternas madrugadas de radio en las que una vez terminada la emisión en directo, Fernando y yo nos encerrábamos en el estudio de grabación para preparar los próximos programas y la invitábamos amablemente a presenciar nuestras sesiones de grabación... Tuvo mucha paciencia y más de una noche echó una cabezadita mientras emitíamos. También, al igual que Eva, nos apoyó firmemente, nos dio ánimos e incluso propuso más de un tema para ser tratado en el programa, atendiendo en muchas ocasiones las llamadas telefónicas de nuestros oyentes. Gracias también a ti, mi querida Amanda, por todos los momentos vividos, dentro y fuera de la radio, eres una persona que merece la pena conocer y querer.


Eva, quien nos apoyó en aquellos primeros meses tan duros


Durante prácticamente un año de emisión, abordamos toda clase de temas,
en ocasiones con invitados en el estudio o por teléfono y dando paso, cómo no, a nuestros queridos oyentes que nos escuchaban pacientemente cada madrugada. En ocasiones, debido al tema a exponer, no pedíamos la participación de la audiencia, pero otros espacios estaban prácticamente dedicados íntegramente a que nuestros "escuchantes" expusieran sus puntos de vista sobre el asunto escogido por el equipo del programa.
El número de oyentes que nos seguían cada noche fue en aumento y llegamos a tener una audiencia sobresaliente, pero llegó marzo de 2004... El mes “negro” para más de uno de nosotros.

Ya saben todos ustedes lo que sucedió en Madrid por aquellas fechas... 11 de marzo de 2004, era un jueves. Andaba yo despierto en torno a las ocho de la mañana de aquel terrible día cuando, es una de mis costumbres, “engolfado” con mi ordenador visité la página web del periódico “El Mundo”. Por mi profesión y porque me gusta, quiero estar bien informado de lo que sucede en España y en el mundo. Y vi un “URGENTE”, en letra grande y en rojo: “... Explosiones en la estación de Atocha...” o algo parecido decía el “Urgente” de “El Mundo”. Puse la televisión y ya nos llegaban las primeras imágenes, aún confusas... El resto ya lo saben, por eso me ahorraré entrar en más detalles. Lo cierto es que entre esas pobres e inocentes 192 personas que fueron brutal y cobardemente asesinadas en los trenes, se encontraba un viejo amigo desde nuestra infancia: Juan Muñoz Lara.
Mi familia no quiso decirme nada hasta el día 12 por la noche. Era viernes, un día después de los atentados, y estaba en la radio con mi hermano Fernando y Amanda Pociello. Llamé, antes de empezar a grabar, a casa de mis padres para saber cómo estaban y, sin saberlo mi madre, entró al salón donde se encontraba mi padre hablando conmigo y dijo: “Me voy al tanatorio”... Fueron unos segundos congelados en el tiempo... “¿Al tanatorio?” –le pregunté extrañado a mi padre. “Sí, hijo, se va al tanatorio”. “¿Qué ha sucedido, quién se ha muerto?” –le interrogué con la sangre medio helada. “Mira, hijo, no te lo hemos querido decir, pero en los trenes iba un amigo tuyo, con quien jugaste mucho al fútbol”... Me terminó de rematar. No me pregunten por qué ni cómo, lo cierto es que instantáneamente me vino a la mente mi amigo Juan y le dije a mi padre: “Es Juan, ¿verdad? Juan Muñoz”. “Sí, iba en uno de los trenes, hijo” –me dijo mi padre con mucha tristeza. No daré más detalles ni entraré en pormenores, pero sí quiero decir que a pesar de haber transcurrido el tiempo, aún no me lo creo del todo. Cuando voy al barrio que nos vio crecer y donde tantas horas pasamos juntos, todavía me imagino que, a la vuelta de una esquina, aparecerá el bueno de Juan, nuestro inolvidable Juan. La vida es así de cruel y más que la vida son los “hombres” -si es que se les puede llamar así- los que hacen la vida tan horrible en ocasiones como ésta. Sí, me refiero a los asesinos que perpetraron los atentados, los del 11 M y todos los que se producen en el mundo entero. ¡Cómo podrán dormir, Dios mío! No puedo entenderlo...
Tras recibir la noticia, había que grabar para el día siguiente. Fue una de las noches más angustiosas y tristes que recuerdo ante un micrófono. Empezamos el programa en vacío, sin sintonía ni cabecera de entrada, nada... Sé que Dios existe y que mi amigo Juan estaba presente para ayudarnos a hacer el programa. (Aquellos minutos iniciales pueden escucharlos en nuestra sección “Fonoteca”.)
Sentí pena, profunda tristeza, ira, rabia, impotencia... y no sé cuántas cosas más. Sé que Dios y Juan nos ayudaron en aquellos críticos momentos. Te dicen, bajo aquel clima infernal de los atentados, que un amigo tuyo ha fallecido y te sientas a grabar... de locos, pero no había otra opción, al día siguiente los oyentes esperaban su ración acostumbrada de “Más allá de la realidad”. Aunque ya lo he hecho en otro apartado de nuestra página web, quiero, nuevamente, desde estas líneas recordar a todos los fallecidos, víctimas y familiares y seres queridos de todos ellos: 192 asesinados y más de 1.500 heridos.
¿Quién fue el autor intelectual del 11 M?
Tan sólo aportaré un dato según se deduce de la investigación: los terroristas islamistas radicales se inmolan, como ocurrió en el 11 S en Estados Unidos, como sucedió en Londres en los metros el 7 J y como ocurre en todos aquellos atentados donde éstos operan. En Madrid, según los informes y exámenes del Instituto Anatómico Forense no hubo ni un solo inmolado... ¿Por qué? ¿Quién ideó y planificó tan horrible masacre? Algún día lo sabremos, si es que se quiere... Los españoles tenemos derecho a saber la verdad de lo acontecido... ¿Quién preparó los atentados y con qué fin? Éstas son las grandes preguntas que, confiemos, algún día tengan una respuesta contundente.


Nuestro inolvidable amigo Juan Muñoz Lara


Uno de los trenes de los atentados del 11 M


Pero meses antes,
en enero de 2004 comenzó a colaborar con nosotros en el programa la prestigiosa Clínica López Ibor, dirigida por el Doctor D. José Miguel López Ibor y por su hermano D. Francisco José López Ibor. Media hora los sábados y los domingos dedicadas a unas disciplinas tan interesantes como son la psiquiatría y la psicología. Fue todo un honor para nosotros contar cada fin de semana con los especialistas de dicha Clínica.

Y en aquel mes de enero, también se sumó al programa uno de los mejores especialistas en cirugía y ortopedia avanzada del pie: el conocido podólogo D. Juan Pablo Jiménez, con quien he trabajado mucho tanto en radio como en televisión desde 1999. Un gran honor también contar con tan ilustre cirujano.

Al programa no le faltaba tampoco una dosis de humor y buena música. Era un magazine de noche en el que se hablaba de salud (psiquiatría, psicología y podología), una sección dedicada a la sonrisa y, como tema troncal, los Misterios.

Tanto Fernando Vázquez como yo “inauguramos” –si es que en la radio se puede inaugurar o inventar algo- una nueva forma de despedida. Y es que al final del programa, para despedir, poníamos una canción -cada noche una distinta- y la cantábamos entera, de principio a fin. La verdad es que nos lo pasábamos en grande. Misterios y humor no tienen por qué estar, en muchas ocasiones, reñidos.


Fernando Vázquez micrófono en mano (R. Getafe 2003)


Santiago Vázquez antes de empezar la emisión - 2003


En abril de 2004 la Cadena COPE compró Radio Getafe y, como resultado, todos los profesionales de la “Casa” tuvimos que buscarnos el pan en otras latitudes radiofónicas, ya que la emisora, con todos sus programas, desapareció para siempre, pero otras “sorpresas gratas” nos aguardaban en el camino, gracias a Dios.

Espero que disfruten escuchando los programas de radio correspondientes a aquella temporada. Se encuentran ordenados, como todos, del último que emitimos en Radio Getafe el 28 de marzo de 2004 hasta el primero en junio de 2003. Están a su entera disposición. Que los disfruten.

Un afectuoso saludo,
                       
                              Santiago Vázquez




© Santiago Vázquez