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Desde los
albores de la humanidad, el ser humano se ha preguntado qué
ocurre cuando nos morimos. ¿Continúa nuestra existencia después de la
muerte? ¿Existen otras realidades diferentes de la física? ¿Pasamos a
otra dimensión?... Son preguntas que el hombre se ha planteado desde hace
siglos. Todas las culturas y civilizaciones han
tenido su particular forma de resolver el enigma. Las Experiencias Cercanas a la Muerte (denominadas ECM) o Experiencias de Vida después de la vida son una excelente muestra que sugieren la existencia de otra dimensión tras la muerte del cuerpo físico. Algunos opinan que estas experiencias son, tan sólo, meras alucinaciones en momentos agónicos del sujeto o mecanismos cerebrales inconscientes que se activan ante una situación crítica. Esta opinión, bajo mi criterio, carece de fundamentos. ¿Por qué? En multitud de casos, los testigos han relatado, al regresar a su cuerpo, sucesos muy alejados de donde ellos estaban, han detallado conversaciones de familiares y amigos que se encontraban en la sala de espera del hospital en cuestión, han dado detalles pormenorizados de cosas que han sucedido lejos de su cuerpo inerte, etc. Y resulta que todo lo que cuentan los testigos es cierto. ¿Cómo lo han podido saber? ¿A través de una alucinación? ¿Mediante un proceso cerebral desconocido?... No lo creo. Todo parece apuntar a que, en estas experiencias, una parte inmaterial de la persona (que cada cual la llame como prefiera: alma, espíritu, yo, ego, etc) se separa del cuerpo físico y tiene acceso, entre otras cosas, a desplazarse en el espacio y a contemplar su propio cuerpo desde fuera de él. Después de estudiar el cúmulo de este tipo de casos, se puede concluir que hay una parte del sujeto que abandona su materia, su cuerpo, y que accede a otras realidades diferentes de la física. También se ha dicho que estas experiencias podrían ser fenómenos de clarividencia, telepatía en crisis, etc. Ninguna de estas hipótesis son válidas para explicar esta casuística. ¿Qué decir, en muchos casos, de aquellas personas que, fuera de su cuerpo, se encuentran con seres queridos ya fallecidos? ¿Deseos inconscientes? ¿Qué sucede cuando la persona se encuentra con alguien que no sabe que ha muerto y, cuando regresa al cuerpo y cuenta la experiencia, se confirma que efectivamente ese ser humano, que el testigo dice haber visto en el famoso túnel, había muerto? Hay casos realmente interesantes y que descartan la hipótesis alucinatoria, cerebral o meramente psicológica. No olvidemos, por otra parte, que también han tenido estas experiencias, personas carentes de creencias en una vida después de la muerte y en un “más allá”. Si fuese el testigo el que provoca la experiencia de manera inconsciente, cada uno se encontraría con la plasmación de sus creencias. Sin embargo, no es así. Crea o no crea la persona en una vida después de la muerte, se encuentra con lo mismo con lo que se encuentran todos los testigos. Se puede afirmar que la experiencia es universal, independientemente de las creencias religiosas, cultura y raza de los experimentadores de las ECM. Les invitamos a que, escuchando gratuitamente y cuando deseen estos 14 programas de radio dedicados a las Experiencias Cercanas a la Muerte y que realizamos en mayo de 2000 en nuestro programa, reflexionen acerca de la posibilidad de que, después de la muerte, continuamos existiendo.
Sin
duda, y si estas experiencias sugieren claramente la existencia del alma y
su vida en el más allá, nuestra conducta en la vida es crucial, ya que
los propios testigos afirman que en la denominada “Revisión de la
vida” o “Visión panorámica” se hace un repaso exhaustivo y
detallado de todos y cada uno de los actos de la vida de la persona que
acaba de fallecer. Por lo tanto, debemos cuidar nuestros actos,
pensamientos, sentimientos y palabras, en definitiva, nuestra forma de
comportarnos aquí en la Tierra, ya que como decía San Juan de la Cruz:
“En el atardecer de la vida nos examinarán del amor”. Que los
disfruten.
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