VICENTE TORRES

 
Desgraciadamente Vicente Torres falleció a finales de junio de 2001. Estoy seguro de que a Vicente no le gustaría que dijese que falleció sino que "desencarnó" y que su espíritu pasó a las otras dimensiones o planos, el mundo espiritual, ese mundo que tanto anhelaba. Recuerdo que, pocos meses antes de morir y en más de una ocasión, me repitió que él ya tenía su “maleta” hecha y que estaba preparado para dejar este mundo, que sentía que ya había hecho todo lo que había venido a hacer a esta vida y que sentía que pronto nos iba a dejar, y así fue. Murió como él deseaba: sin sufrir. Un paro cardíaco mientras dormía la siesta le provocó la muerte y realizó el “tránsito” dulcemente, sin dolor ni sufrimiento. Se acostó para reposar un poco después de comer y ya no volvió a abrir los ojos en esta dimensión física.

Era una gran persona. Se dice que cuando alguien fallece, todo el mundo habla bien del fallecido, pero en este caso es verdad.
Vicente era un ser humano extraordinario.

Fue durante muchos años sanador espiritual. Siendo aún joven, decidió dejar su trabajo de Arquitecto, empresario y ejecutivo de “altos vuelos” para dedicarse a la sanación espiritual de manera profesionalizada. Dejó todo para entregarse de lleno a tan noble y útil tarea. Todo sea dicho: Vicente es el mejor sanador que he conocido.
Tuve la oportunidad de ser tratado por él en varias ocasiones. Por aquel entonces (1996) yo estaba aquejado de un pequeño problema de salud y cada vez que visitaba a Vicente y me sometía a una de sus sesiones de sanación, salía de su consulta como nuevo, en un estado muy diferente al de antes de entrar en su sala.

Le conocí en el verano de 1996 en Radio Intercontinental de Madrid. Yo acababa de iniciar una nueva etapa radiofónica con mi programa “Dimensión Desconocida”, y él era uno de los contertulios del programa anterior al mío. Nos encontrábamos cada noche por los pasillos de la emisora y nos saludábamos. Noche tras noche intercambiábamos algunas palabras y empezamos a hacernos amigos casi sin darnos cuenta. Nuestra amistad acabaría por consolidarse con el paso del tiempo y se convirtió en uno de mis más cercanos colaboradores en mis programas de radio y en lo que es, quizás, mucho más importante: un gran amigo.
Vicente conocía muchas de mis intimidades y siempre me ayudó a superar los malos momentos que todo ser humano experimenta a lo largo de su vida.
Me demostró, una y otra vez,
su gran calidad humana, la grandeza de su corazón, la nobleza de sus sentimientos. Me consta que, en más de una ocasión, no solamente no cobraba a sus pacientes sino que si el enfermo en cuestión que le visitaba andaba escaso de dinero, Vicente le metía un billete de mil pesetas en el bolsillo del abrigo para que el paciente volviera en taxi a su casa y se ahorrase el ajetreo del metro y del autobús. Lo hizo en más de una ocasión. Es tan sólo un detalle que nos demuestra quién se escondía detrás de sus ojos luminosos, profundamente humanos y compasivos.
La gente le quería y, después de su muerte, le seguimos queriendo aún más. Muchas personas hemos sentido profundamente su marcha de este mundo, pero me consuela saber que él estaba como loco por irse de aquí –como él mismo me dijo en muchas ocasiones-. No es que no quisiera vivir sino todo lo contrario. A Vicente le gustaba la vida. Lo que no le gustaba ya en sus últimos años era estar “atado” y encarnado en un cuerpo material -en sus propias palabras-. Él quería despojarse de una vez de su cuerpo y “dejar de ser para ser”.

Durante toda su trayectoria como sanador profesional ayudó a miles de personas.

Ha sido el único sanador en nuestro país que, a través de la radio, varias veces a la semana y en riguroso directo, hacía sanación a distancia a los oyentes que nos llamaban al programa. La gente que padecía algún problema de salud, algún dolor o molestia del tipo que fuese nos llamaba en directo para que él aliviase o quitase la afección o el dolor a la persona en cuestión. Vicente entraba en estado alfa y comenzaba, desde el estudio de radio, a hacer la sanación para esas personas que se ponían en contacto con nosotros. Puedo dar fe, como Director de los programas en los que ha intervenido Vicente junto a mí, que nunca hubo truco, nunca hubo “llamadas preparadas o amañadas”. Siempre fueron llamadas espontáneas y reales y, para asombro de todos, siempre se producían resultados sobresalientes.
Recuerdo especialmente una noche, en Radio Getafe, en la que nos llamó una señora que padecía un terrible dolor de cabeza que no se le quitaba con ningún medicamento y que le duraba ya varios días. Pues bien. Vicente entró en estado alfa, efectuó la sanación a distancia por espacio de unos minutos, con una suave música de fondo –como siempre hacíamos- y terminada la sanación, con voz pausada, Vicente le preguntó: ¿qué tal estás ahora de tu dolor de cabeza?... Se hizo el silencio y, tras unos segundos, aquella señora empezó a gritar de alegría: ¡Dios mío, pero si ya no me duele! ¡Se me ha quitado, se me ha quitado!... Seguro que muchos de nuestros oyentes pensaron que aquella llamada estaba preparada, pero doy fe –repito- de que nunca fue así.

Podría contar muchas cosas buenas de Vicente Torres, pero el espacio nos limita y algún día haremos un reportaje sobre su vida. Éste es, tan sólo, un pequeño homenaje desde estas líneas en Internet para un gran hombre, un buen amigo, un magnífico sanador.

Vicente, aparte de ser uno de los mejores sanadores de nuestro país, era una persona cultísima. Era todo un erudito en materias esotéricas y parapsicológicas. Conocía numerosas técnicas de meditación y de crecimiento personal. Se podía hablar con él acerca de cualquier tema. No profesaba ninguna religión en especial, aunque creía profundamente en Dios o como él le llamaba: “El Todo”. Su libro preferido era el “Kibalyon”.

Vicente poseía una bonita voz, algo grave, penetrante, pausada. Era, al igual que Pedro Esteban, un gran comunicador y un excelente orador, sumamente elocuente en muchas ocasiones. Como ya he dicho, ha sido uno de mis colaboradores más importantes, y su voz se puede escuchar en esta página web en diversos programas y entrevistas que incluimos en nuestros diferentes apartados de audio.

De su trayectoria profesional en radio, colaboró frecuentemente en la mayor parte de mis programas. En “Dimensión Desconocida” (1996-1997) Radio Intercontinental de Madrid, “¡Viva el domingo!” (1998) Radiocadena Libertad, “A solas contigo” (1998) Radio Intercontinental de Madrid, “Más allá de la Realidad” (1999-2001) Radio Getafe (antigua Cadena Rato y actual Cadena COPE).

Colaboró también en otros programas de Radio Intercontinental de Madrid, Telemadrid Radio, Radio Voz, etc.
También participó en numerosos programas de televisión, haciendo, en múltiples ocasiones, sanación en directo a los espectadores que lo requerían. Este último dato es importante también porque nadie se ha atrevido a hacerlo hasta el momento.

Impartió numerosos cursos dedicados a la sanación espiritual, Reiki, Arquetipos y otras técnicas de sanación.
También tuvimos la oportunidad de escucharle en algunas
conferencias que de vez en cuando se organizaban.

Seguramente me dejo en el tintero muchas cosas acerca de la vida y la persona de Vicente, pero creo que lo más importante, por lo menos desde el punto de vista profesional, queda dicho.

Hablar de Vicente Torres es todo un placer para mí.
¿Cómo mostrar mi agradecimiento y gratitud a alguien que me aportó tanto? Lo menos que puedo hacer, y lo hago con sumo agrado y con gran emoción, es dedicarle unas líneas de recuerdo y agradecimiento desde nuestra página web.

Allá donde estés, querido Vicente, gracias, muchas gracias por haber compartido conmigo tantos buenos momentos y, por qué no decirlo, también los malos. Nunca te olvidaré. Siempre te llevaré muy dentro de mí.

     Te querré siempre,
                                                
                                                      Santiago Vázquez






©
Santiago Vázquez